Jomles por un día
Vaya semanita que llevo. Ayer supuestamente cogía un tren desde BCN a ZGZ. Tres horitas, en preferente, chachi. Pues bueno, debía ser en clase PREFERENTEmenteNiLoIntentes, porque se acabó convirtiendo en dos autobuses (BCN est. Francia -BCN. est. Sans-Tarragona) más un tren (Tarragona-ZGZ). En fin, infernal o peor. En el tren, como se creo un ambiente de estos de empatía, todos contra Renfe, muerte a la ministra, acabé haciéndome un amiguete viejudo. Bueno, por criticar together y porque me cotilleó todas las conversaciones que tuve por teléfono y encima no se cortó en comentarlas conmigo como si nada.
Al grano: cómo he acabado esta semana siendo jomles. Llego a casa por la noche y la puerta que da al piso de mi casero y el mío, la que nunca tuvo cerradura, resulta que la tiene y bien cerrada. Llamo a mi casero, ohhh, desastre, te tenían que haber dejado la llave en el buzón, blabla, espera en la cervecería de abajo que ahora te la llevan. Así que nada, de nuevo como Massiel, me bajo a la cervecería llena de guiris y me sacan medio litro de cerveza tostada, perfecta para rematar las cuatro o cinco cañas que me había tomado ya con mis compis de trabajo. Pasa un rato y yo ya más tostada que la cerveza, en esto que se acerca Manolo, el jomles que vive en mi portal y me pregunta que qué hago ahí sola, que parezco más alcohóloca que él. Yo le cuento lo que ha pasado, que la cerradura hacía falta porque había gente que fumaba en las escalerillas que hay detrás y que la estaban dejando hecha un cisco, y el hombre se pone a gritar en medio del bar "yo ya sé quién es, es el mendigo joven que se pone al principio de la calle, que le he visto yo salir alguna mañana" y dándose golpes en el pecho "por la gloria de mi madre que yo le parto la cara, porque yo por ti lo mato, mecagüen su calavera y tós sus muertos". Jarl. Esto en medio del bar, cien guiris mirando hacia nosotros y el de la llave que no venía. Al final apareció, una hora más tarde, pero yo ya estaba por irme con Manolo a los cartones, que para eso me salva la vida.
Al grano: cómo he acabado esta semana siendo jomles. Llego a casa por la noche y la puerta que da al piso de mi casero y el mío, la que nunca tuvo cerradura, resulta que la tiene y bien cerrada. Llamo a mi casero, ohhh, desastre, te tenían que haber dejado la llave en el buzón, blabla, espera en la cervecería de abajo que ahora te la llevan. Así que nada, de nuevo como Massiel, me bajo a la cervecería llena de guiris y me sacan medio litro de cerveza tostada, perfecta para rematar las cuatro o cinco cañas que me había tomado ya con mis compis de trabajo. Pasa un rato y yo ya más tostada que la cerveza, en esto que se acerca Manolo, el jomles que vive en mi portal y me pregunta que qué hago ahí sola, que parezco más alcohóloca que él. Yo le cuento lo que ha pasado, que la cerradura hacía falta porque había gente que fumaba en las escalerillas que hay detrás y que la estaban dejando hecha un cisco, y el hombre se pone a gritar en medio del bar "yo ya sé quién es, es el mendigo joven que se pone al principio de la calle, que le he visto yo salir alguna mañana" y dándose golpes en el pecho "por la gloria de mi madre que yo le parto la cara, porque yo por ti lo mato, mecagüen su calavera y tós sus muertos". Jarl. Esto en medio del bar, cien guiris mirando hacia nosotros y el de la llave que no venía. Al final apareció, una hora más tarde, pero yo ya estaba por irme con Manolo a los cartones, que para eso me salva la vida.
